Entrevista a la egiptologa Francesca Pontani | Storie di Storia

Entrevista a la egiptologa Francesca Pontani


Francesca Pontani es Licenciada en Letras (con énfasis en Egiptología), con honores en la Universidad de Roma La Sapienza, discutiendo una tesis así titulada: Kahun. Ciudad del Medio Reino.

Participó en numerosas excavaciones arqueológicas, como la investigación conducida en los alrededores del templo de la Magna Mater en el Palatino de Roma, dirigida por el Profesor P. Pensabene y en la excavación que interesó la cima de la antigua acrópolis de la ciudad etrusca de Populonia, en Poggio del Telégrafo (Piombino), dirigida por la Profesora G. Bartoloni.

En Turquía participó en el grupo de exploración arqueológica de superficie, dirigida por el Profesor G. M. Di Nocera, alrededor del antiguo sitio de Arslantepe, en la llanura de Malatya (Turquía oriental), con el objetivo de individuar, fichar y geolocalizar los sitios arqueológicos, sobre todo los pertenecientes al arco cronológico del V - II milenio a.C.

Trabaja como redactora de libros para publicaciones en internet, colaborando como consultora en la programación temática y de redacción en la elaboración de textos, sobre todo de carácter turístico- cultural. Colabora también como redactora de artículos de carácter arqueológico para la revista Mediterráneo Antico, que forma parte del portal www.egittologia.net.

Máscara de Tutankhamón

P1. ¿Cuándo y por qué nació su interés por el Antiguo Egipto?

Sin duda, como mucha gente, el principal impulso a acercarme al estudio del antiguo Egipto fue la maravilla del descubrimiento de Tutankhamón y de las pirámides del Antiguo Reino de Giza.

Pero yo, viviendo cuando era una niña en Roma, pasaba a menudo en el coche o caminando bajo la Pirámide de Cayo Cestio en el barrio Ostiense y ya a través de este edificio fantaseaba sobre esta antigua civilización.

P2. ¿Por qué el Antiguo Egipto aún despierta un gran interés, incluso entre los no expertos?

El Antiguo Egipto despierta gran interés entre los no expertos principalmente porque el imaginario colectivo está anclado en algunos episodios de esta civilización bien precisos: las tres pirámides de Giza, la Esfinge, la opulencia del oro combinada con el refinamiento de la ejecución de la tumba de Tutankhamón, la majestuosidad mística y arquitectónica de Karnak, Luxor y el supuesto nacimiento del monoteísmo con Akhenatón (por algunos, desgraciadamente considerado incluso un extraterrestre sobre la base de las características físicas).

Ciertamente todos argumentos extremadamente fascinantes e interesantes, pero hay, sin duda, mucho más en una civilización que dio sus primeros pasos al menos desde el cuarto milenio antes de Cristo para terminar (dando un término cronológico definido) en el 31 a.C. con la batalla de Actium y la derrota de Marco Antonio y Cleopatra de parte de Octaviano.

D3. ¿Le parece merecida la fama del Faraón Amenophi IV (Akhenatón), que murió casi hace 3.500 años?

Akenatón y Nefertiti con sus hijas

Ciertamente la edad de Amarna introduce toda una serie de innovaciones y de rupturas en comparación con el eterno presente que intencionalmente, durante toda la historia milenaria del antiguo Egipto, la clase dirigente había querido mostrar a través de una serie de convenciones codificadas. En este sentido, creo que la fama de Akhenatón sea merecida; es plenamente merecida por el coraje de hacer públicas y visibles para todos, por ejemplo, las escenas de la vida cotidiana de la familia real: un hecho que nunca ocurrió antes y que, después de él, nunca volverá a suceder. Los años del reinado de Akhenatón traen en vista un gusto artístico innovador (ya parcialmente iniciado con su padre Amenhotep III), que (para nosotros los modernos) abre un trozo en la vida hierática, acompasada y carente de emociones humanas, que por siglos había caracterizado las imagenes reales. En el nuevo estilo se elimina la calma estática y reemplaza el movimiento en su máximo grado, descubrimos que incluso la pareja real prueba emociones y fuerte es el cuidado por los aspectos de exasperado realismo. Todo lo que hasta entonces se había reducido en una inmovilidad que aludía al eterno se pone en marcha: el movimiento, las actitudes, los comportamientos de las figuras expresan las relaciones delicadas y cariñosas que unían a los miembros de la familia real. Junto al dinamismo descubrimos que también el faraón de Egipto y su esposa (como todos) prueban verdaderas y humanas emociones: besos, abrazos, ternuras y asistimos también al llanto de Akhenatón y Nefertiti en el cuerpo sin vida de la pequeña Maketaton, su amada hija.


D4. El egiptólogo Arthur Weigall llamó Akhenatón un romántico dotado de todas las virtudes y aislado en un mundo que le era muy difícil. ¿Qué piensa?

¿Romántico soñador o terrible loco despótico? Si el idealismo religioso de Akhenatón haría pensar más a la primera hipótesis, su acercamiento y sus acciones evidencian una personalidad más parecida al segundo tipo. La realeza en Egipto era plenamente e inseparablemente unida con la teología y no era intención de Akhenatón disminuir el poder del faraón. En efecto, Akhenatón quería hacer exactamente lo contrario porque eran realmente el rey y su familia (no su familia en un sentido amplio pero precisamente él, la esposa principal y las hijas habidas con ella) los únicos intermediarios entre el Sol, dador de vida y todos otros hombres. Así que de esto se deduciría sobre todo un absolutismo teocrático.

La fuerza divina que supera la comprensión humana estaba revelada sólo a través del representante en la tierra del Aten: es decir el rey y, en el específico, propio Akhenatón.

La familia real adora Aton

En las oraciones de los cortesanos Akhenatón y Nefertiti estaban invocados como deidades juntos a Aten: es así que el nuevo culto no dejaba espacio a la devoción personal del pueblo; no era un culto democrático sino, podríamos definirlo, un medio para catalizar la atención de los súbditos, para asegurarse su lealtad.

Sin duda, hay que reconocer que Akhenatón tuvo el coraje de operar una clara y fuerte separación del comportamiento tradicional de los reyes de Egipto, tratando de hacer una reforma religiosa. Cómo y porqué Akhenatón llegó a operar este cambio radical de la mentalidad de su tiempo sigue siendo un misterio, que tal vez nunca resolveremos. Lo que es seguro es que él trató de crear un nuevo culto y, sobre todo, más simple, más directo, sin intermediarios.

Una composición que comienza a circular durante la dinastía XVIII a partir de Thutmosis III, que fue reproducida en las paredes de algunas de las tumbas reales de Tebas, conocida como Letanía de Ra, invoca al dios sol Ra con sus 75 nombres, que son los de otros dioses. Es así que el dios sol Ra se manifiesta como el cuerpo de Atum, de Shu, de Tefnut, de Geb y de Nut. Esto quiere decir que, ya antes de Akhenatón, está documentada una investigación con el fin de encontrar un equilibrio y una armonía de pensamiento, por medio de la cual evitar la posible incompatibilidad entre la multiplicidad de las divinidades y la unidad del poder divino: ya existía la intención de afirmar la idea de la existencia de muchos dioses, contenida en una envoltura mental que encerraba en su interior una unidad final, la esencia que fue expresada por el poder del Sol.

Akhenatón se relaciona con esto moviéndose, sin embargo, hacia una ulterior simplificación: él rechaza la principal evolución del culto solar de forma humana (el dios Amón o Amón - Ra de Tebas) y comienza el culto del Disco del sol, visible a todos y perceptible por todos sin intermediaciones. El Aten se podía ver directamente en el cielo, sin misterios. Akhenatón veía al Aten como el creador universal de toda vida y lo celebró en diversos himnos. Los sentimientos que estaban expresados no eran, sin embargo, en sí una novedad en Egipto. Un himno del Museo del Cairo, anterior al reinado de Akhenatón, por ejemplo, se dirige al dios Amón con términos similares de poder universal y de imágenes solares. Pero el himno de Akhenatón se diferencia en el hecho de que ya no se refiere a otros dioses los cuales, en cambio, en los himnos más antiguos estaban considerados como aspectos complementarios de Amón. La originalidad de Akhenatón consiste en el haber percibido la simplicidad de la religión solar, libre ahora de esos típicos juegos de palabras del lenguaje teológico tradicional.

D5. Está enraizada la convicción entre los egiptófilos que la escritura del Salmo bíblico 104 ha sido fuertemente influenciado por el texto, que pertenece a Akhenatón, del Himno a Atón. ¿Sucedió realmente así?

Desde el comienzo de la egiptología, los estudiosos se han siempre preguntado si la reforma religiosa realizada por Akhenatón era considerada una forma de monoteísmo y si este monoteísmo egipcio haya podido influenciar el monoteísmo que conocemos, expresado en el Antiguo Testamento, de la tradición judía. Seguramente, desde mi punto de vista, es casi imposible responder a una pregunta planteada en estos términos. Es así porque el fenómeno de formación, desarrollo y afirmación de una corriente/pensamiento religioso es un fenómeno demasiado elaborado para ser encasillado tan fácilmente. La evolución de todo lo que es la base y que constituye el pensamiento judeo - cristiano tuvo muchos e innumerables aportes culturales y acercamientos, incluso extremadamente sutiles y complejos, que llevaron al desarrollo y a la afirmación de las manifestaciones de la divinidad, mucho más de los que implica la simple palabra monoteísmo. Muy banalmente y simplificando mucho, si yo fuera una arqueóloga proveniente de otro planeta o si viviera en otra época en un lejano futuro, entrando en las principales iglesias italianas, el número y la variedad de las imágenes sagradas presentes me llevarían a reconstruir la existencia de un sistema policéntrico de creencias.

Museo Egiptico - Cairo

Akhenatón vivió mucho antes de la fundación del Reino de Israel, pero es también cierto que las imágenes del Himno a Atón tienen claros ecos en el Salmo 104. Lo que es seguro es que en ambos existe la búsqueda por obtener la definición de la naturaleza de dios, una definición de dios que tenga los carácteres de la esencialidad, del esquematismo, que sea bien definida sin ulteriores superestructuras y oropeles. Pero, por desgracia, la falta de una consistente y abundante documentación contemporánea, procediente de la región, constituye nuestro principal obstáculo para saber si se trataba de un fenómeno intelectual más amplio, extendido por todo el Cercano Oriente, que se manifestó en formas diversas y del cual tenemos una huella sólo en Egipto y en Palestina.

Lo que es cierto es que los resultados fueron diferentes, porque eran completamente distintos los contextos en los que este pensamiento religioso se fue a inserir. El Aten era una fuerza que gobernaba con gran bondad, pero en modo distante; no era un dios que debía dictar reglas de comportamiento porque en Egipto la enseñanza moral era ya establecida desde largo tiempo y tendía a ser separada de la teología. La religión de Akhenatón no tenía como objeto de interés la condición o el destino del hombre, pero se manifestaba simplemente como fuente de vida.

El judaísmo mosaico, en cambio, con su código de vida y sus reglas, se ponía como una fuerza uniente, aglutinante de todos sus componentes, porque tenía que dar a los israelitas ese sentido de unidad y de identidad en un mundo que alrededor de ellos veían (o percibían) totalmente hostil. Se convirtió en un medio para rechazar las culturas de los demás. Lo que podemos pedirnos, sin tener por ahora una respuesta definitiva, es: ¿ A través de Akhenatón podemos ver una tradición de disenso intelectual normalmente no visible, pero que sin embargo existía? ¿ Siendo un rey fue capaz de hacer visible y de conocimiento público una visión alternativa que ya existía desde hace tiempo o que había siempre estado? No sabemos si su visión alternativa tuvo un carácter puramente teológico o fue también política, para tratar de contrastar y eliminar el seguro poder económico y político que a su tiempo era estrictamente controlado por el poderoso clero del dios Amón de Tebas.

D6. Nefertiti, la esposa de Akhenatón, se ha convertido en el símbolo de la belleza de la mujer egipcia. ¿Es apropiado recordarla sólo por su aspecto agradable?

Seguramente Nefertiti, también para los no expertos del estudio del antiguo Egipto, es el símbolo por excelencia de la belleza femenina, sobre todo por el famoso busto encontrado en el atelier del escultor Thutmose en Tell el-Amarna. Especialmente porque su mismo nombre significa la hermosa ha llegado.

Pero desde el punto de vista histórico es necesario ir más allá del banal punto de vista estético de fachada, para restituir el espesor histórico y político a este personaje que fue uno de los protagonistas de la reforma de Amarna de Akhenatón, aunque no de una manera vistosa, pero que nosotros percibimos por numerosos indicios.

Akhenatón y Nefertiti

Muy a menudo Akhenatón está identificado con el Nilo, ya que encarna las inundaciones anuales; por lo tanto él es la madre que todo alumbra, que nutre a millones con su comida. Akhenatón y su dios manifiestan, por tanto, también una dimensión femenina, como nos demuestra también iconográficamente la presencia de Nefertiti siempre cerca de los dos: una presencia que según algunos estudiosos no sería simplemente de naturaleza política, sino religiosa. Nefertiti está al lado de Akhenatón y, con él, al disco del Aten, constituyendo así una trinidad como a menudo se encuentra en el panteón del Nuevo Reino.

En Karnak algunos santuarios se erigen y se dedican a Aten y parecería que uno de los edificios sagrados hubiera sido dedicado exclusivamente a la Primera Esposa del rey, Nefertiti, porque aquí Akhenatón no está presente en ninguna representación, sino que es la reina a ocupar, sola o con sus hijas, esos espacios y esas mismas prerrogativas del culto que normalmente estaban reservadas para el soberano.

Nefertiti es definida don de Maat y la que aplasta los enemigos, todos apelativos usualmente referidos al faraón.

Así que por todos estos elementos, nos enteramos que Nefertiti ocupa una posición que va más allá del rol religioso, que ya en parte había sido revestido por Tiy (la Gran Esposa Real de Amenhotep III). En los grupos estatuarios Nefertiti está representada a la derecha del rey con la pierna en adelante, a punto de avanzar. Asiste al soberano en todas las fases del culto, incluso en el así llamado abatimiento de los enemigos y está representada, por lo tanto, en una posición triunfal. En origen las esfinges de la homónima avenida, que van desde el sur hacia el templo de Karnak, llevaban las efigies alternadas de Akhenatón y Nefertiti, antes que Tutankhamón las transformara en cabezas de carnero en honor de Amón.

D7. Los antiguos egipcios fueron politeístas, con la excepción del período de Amarna. ¿Desea presentar brevemente las principales deidades del Antiguo Egipto?

Ra, dios supremo del panteón egipcio, lo encontramos abundantemente presente en el culto y en los mitos. La representación del recorrido cíclico del sol, de su viaje diurno y nocturno en su barco cada 12 horas, simbolizaba el eterno ciclo de la creación y de las fuerzas regenerativas. A partir de la cuarta dinastía emerge fuerte y claro la relación privilegiada que unía al faraón y al dios solar, particularmente evidente en el título de hijo de Ra atribuido al soberano.

Horus, bajo este nombre se recogen numerosas deidades reales y celestes, representadas como un halcón. Ya los primeros monarcas se consideraban, como Horus, divinos y en esta calidad asociados a la creación cósmica. En la teología de Osiris Horus representaba su sucesor, el garante del orden del mundo, mientras Seth constituía la contraparte salvaje.

Osiris, el dios con el cuerpo multiforme que llevaba la corona (atef). Representaba el mundo ordenado, en oposición al salvaje y caótico dios del desierto Seth. La lucha entre los dos simbolizaba la acción creativa y dinámica entre los opuestos, y la muerte de Osiris, que acontecía, constituía la base para el origen del más allá. Osiris de hecho muere, pero gracias a Isis y Nephtis resucita en la ultratumba dando vida a su sucesor Horus, que continúa la lucha contra Seth. Osiris, supremo dios y juez de los muertos, era el responsable del justo orden del mundo.

Seth, dios de la tormenta, su voz es el estruendo de trueno. Seth estaba a menudo designado como dios del desierto y de las tierras extranjeras y en el mito de Osiris representa el elemento caótico y salvaje, la fuerza que mata a su hermano Osiris y prosigue su lucha por la soberanía contra Horus.

Amón, cuyo nombre significa el escondido, era el dios principal de la ciudad de Tebas. Las dinastías de los faraones de Tebas lo hicieron su dios dinástico. Pero sobre todo, en el Nuevo Reino, su culto llegó a ser particularmente importante y el gigantesco templo de Karnak, dedicado a él, testimonia el favor del que gozaba y la riqueza de su clero.

Maat, la diosa que personifica la rectitud y el equilibrio cósmico, deseados por el demiurgo en el momento de la creación. A través de la Maat el mundo creado mantenía su integridad y los dioses se nutrían de ella. Representaba el principio que estructura el mundo: el orden, la regularidad, los valores éticos y la justicia, la cultura. Ella era lo opuesto de todo lo que representaba lo salvaje, lo destructivo y lo injusto. Una de las tareas más importantes a las que fueron llamados los faraones egipcios era precisamente la de garantizar la maat.

Thoth, era el dios con la cabeza de ibis. Figura de absoluta prominencia en el panteón egipcio. Fue venerado en todo el territorio de Egipto a partir del Antiguo Reino y Hermópolis fue su principal lugar de culto. En su rol de dios lunar era responsable de la subdivisión del año, del cómputo del tiempo y de las matemáticas. Registraba también los años de reinado del soberano y escribía el nombre en las hojas del sagrado árbol (ished) de Heliópolis. Era considerado el inventor de la escritura y del lenguaje, guardia del orden divino y del saber secreto.

Isis, esposa del dios Osiris y madre de Horus. El mito del que es protagonista, difundido incluso más allá del valle del Nilo, es uno de los más conocidos de la antigüedad: Osiris, que reinaba con justicia en el valle del Nilo, es asesinado por el envidioso hermano Seth, que lo desmiembra y dispersa sus partes. Su esposa Isis, ayudada por la hermana Nephtis, busca y recompone cariñosamente sus fragmentos. Fecundada por Osiris, Isis genera a Horus, destinado a vengar a su padre y a ser su heredero al trono de Egipto. Representaba el poder real, que había recibido de Osiris, su esposa y que transmitía como madre de Horus. Se ponía como punto de unión entre el mundo terreno y el ultraterreno, era divinidad de los difuntos y de la maternidad.

Ptah, en la teología menfita aparece como dios - creador, jefe de la Enéada. En época ramésida formaba con Amon y Ra la gran tríada dinástica. Uno de los mitos de la creación considera a Ptah al origen de todos los seres vivientes, a los que habría dado vida mediante la simple palabra.

D8. ¿Cuánta importancia dieron los antiguos egipcios al estudio y a la cultura?

En relación a cuántos egipcios eran capaces de leer y escribir, no se puede dar una respuesta segura. Ciertamente, la larga y fatigosa instrucción, necesaria para aprender los jeroglíficos, estaba reservada a un porcentaje muy pequeño de la población (especialmente a los escribas de profesión), pero incluía, en medida reducida, también a los artesanos asignados para la decoración de las paredes de templos y sepulcros, a los sacerdotes, a los funcionarios y tal vez incluso a los altos rangos militares. En las escuelas para escribas los alumnos aprendían a escribir copiando textos de obras de literatura, consideradas de los clásicos. De esta forma memorizaban como unidades de sentido cumplido las imágenes que componían una palabra y no los signos individuales: un método de conocimiento que anticipa las más modernas adquisiciones de la didáctica lingüística.

Tanto personas particulares como también los templos poseían algunas bibliotecas. Los templos poseían salas particulares: las salas de los libros. Este es, por ejemplo, el nombre de una habitación del templo de Dendera, sobre la puerta de esta habitación está incidida una paleta de escriba, mientras que en los muros estaba registrado el catálogo de las obras que contenía.

Escriba

A los grandes templos estaban conectados algunos centros de cultura, llamados casas de vida. Sabemos poco sobre estas instituciones, pero parece que dependían de estos centros los escribas, cuya tarea era copiar los libros funerarios vendidos a los ciudadanos para que los colocaran en sus tumbas. Nació aquí el conocimiento científico de los egipcios, fue en las casas de vida que los sacerdotes enseñaban las tradiciones religiosas. Eran, sin duda, los profesores de estos centros los responsables de la enseñanza literaria y sacerdotal impartida a los muchachos que frecuentaban las escuelas de los templos. La literatura nos ha transmitido algunos ejemplos, en los que los faraones iban a consultar a los escribas de las casas de vida para ponerles algunas cuestiones de carácter religioso o de culto: parece que las casas de vida fueran una especie de academia de la civilización egipcia.


D9. En los últimos años diversas universidades estatales italianas han eliminado o reducido las enseñanzas de egiptología a diferencia de lo que han hecho en Francia, Inglaterra y Estados Unidos. ¿Cómo se puede explicar todo esto?

Por desgracia, en Italia la clase política cree que se deba perseguir una política de revisión de los gastos, reduciendo los recursos en aquellos sectores en que se piensa, falsamente, que la sociedad no pueda sacar alguna utilidad. En cambio, el sector de la arqueología en general y del antiguo Egipto (aquí en el caso específico) sigue creciendo. Con el aumento de la aculturación de las masas, a través de los más diversos medios de comunicación y, yo diría, también de los medios sociales, Egipto y sus misterios se han convertido cada vez más en una fuente de fascinación y de interés de parte de todos, haciéndose para esto necesaria la formación profesional y académica de las personas para que puedan relacionarse de manera adecuada entre la civilización del antiguo Egipto y el resto de las personas.

Sin embargo, conocer el pasado significa conocer también a nosotros mismos y tener en mano aquellos instrumentos de carácter moral e intelectual para vivir mejor el presente con todas esas dinámicas políticas, humanas, sociales que después (a fin de cuentas) son siempre las mismas en todas las épocas históricas. Por otra parte, imaginando al individuo que puede decidir la aplicación de recortes a la cultura y a la oferta formativa de la universidad en este sector, puedo sólo pensar a una persona que nunca entró en un museo y, sobre todo, me pregunto qué gente frecuente. Esto es así, porque desde siempre conozco, encuentro y hablo con individuos que, de diferentes maneras y con diversos niveles de instrucción, son siempre curiosos y extremadamente apasionados del mundo antiguo y, sobre todo, del antiguo Egipto y de sus misterios.

D10. ¿Actualmente en que está trabajando y cuáles son sus planes para el futuro?

Aunque haya colgado la toalla (pásateme la expresión) y actualmente ejercito la profesión de copywriter, continúo a hacer investigación, a estudiar y a interesarme del antiguo Egipto. Sobre todo luego, viviendo entre Roma y la tierra de los etruscos ( Lazio septentrional/ Toscana), empecé a profundizar, descubrir y explorar también esta fascinante civilización antigua. Es así que pensé en el proyecto editorial que estoy desarrollando en mi blog ArcheoTime.

Giza

Es un blog nacido por la necesidad de escribir todo lo que de arqueológico descubría al entrar en un museo o paseando simplemente por el campo, incluso detrás de la casa, y que en cambio nadie (o casi) conocía.

Pero a un cierto punto, contar mis exploraciones y mi maravilla delante de algunos lugares sólo con palabras y algunas fotos me parecía restrictivo y comenzaba a estarme estrecho, así abrí en youtube el canal ArcheoTime, donde publico los videos de las exploraciones arqueológicas que hago.

Todo esto porque creo fuertemente en la comunicación a través de los varios medios sociales hoy existentes y luego porque estoy firmemente convencida de la necesidad del compartir consciente y de contenidos de calidad con respecto al mundo de la arqueología.

Si todos conocieran la importancia histórica, artística y cultural de ese específico lugar/hallazgo arqueológico, nos convertiríamos también en conscientes del daño que puede derivar de su pérdida por descuido o porque termina en el mercado negro de las obras de arte y, por tanto, en consecuencia, seríamos un poco todos guardias de nuestra cultura y de nuestro pasado.

Y después, sobre todo porque, sinceramente, no considero apropiada la posición al margen de la gran comunicación, a la que un poco desde siempre fuimos relegados nosotros arqueólogos, no estando vinculados a universidades o grandes organizaciones. Con todos los medios de comunicación que existen, es un verdadero pecado dejar todavía hoy la comunicación, divulgación, valorización de la arqueología en mano exclusiva de dos polos (¿opuestos?): por un lado la divulgación científica – arqueológica, exclusiva prerrogativa de los académicos que, sin embargo, muy a menudo son pocos generosos en la difusión de conocimientos a un público más amplio, por otro pocos o por mejor decir muy pocos divulgadores televisivos que, entre otras cosas, no son tampoco arqueólogos.

 

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